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LA REFORMA EDUCATIVA
Carta al rector
Marc Perpinyà Ortega
Berga
Doctor Lluís Ferrer, rector de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB): soy estudiante de Ciencias Políticas en la UAB desde el 2006 y en este periodo he vivido dos olas de ocupaciones. La primera fue en marzo en Letras y generó largas horas de tensión, numerosos expedientes y la necesidad de un cambio. En mi facultad nació entonces la Plataforma d'Estudiants de la Facultat (PEF) para defender --solo con la fuerza de la democracia-- a la universidad que queremos y el cambio que la mayoría pide, ganando así en la facultad las elecciones a junta y claustro.
Ahora, desde el 17 de noviembre, vemos cómo una minoría impone de nuevo su pensamiento único con varias ocupaciones que la facultad de Ciencias Políticas ya ha sufrido dos veces, mientras usted, señor rector, permanece inmóvil en su despacho, negociando con los mismos que nos privan de nuestros derechos, empezando por el de la educación. Al final de su mandato, depende de usted ser recordado como un rector firme y elocuente o como un cordero vestido de lobo que un día nos prometió que no le temblaría la mano. Espero que su discurso no quede solo en palabras.
Carta al rector
Marc Perpinyà Ortega
Berga
Doctor Lluís Ferrer, rector de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB): soy estudiante de Ciencias Políticas en la UAB desde el 2006 y en este periodo he vivido dos olas de ocupaciones. La primera fue en marzo en Letras y generó largas horas de tensión, numerosos expedientes y la necesidad de un cambio. En mi facultad nació entonces la Plataforma d'Estudiants de la Facultat (PEF) para defender --solo con la fuerza de la democracia-- a la universidad que queremos y el cambio que la mayoría pide, ganando así en la facultad las elecciones a junta y claustro.
Ahora, desde el 17 de noviembre, vemos cómo una minoría impone de nuevo su pensamiento único con varias ocupaciones que la facultad de Ciencias Políticas ya ha sufrido dos veces, mientras usted, señor rector, permanece inmóvil en su despacho, negociando con los mismos que nos privan de nuestros derechos, empezando por el de la educación. Al final de su mandato, depende de usted ser recordado como un rector firme y elocuente o como un cordero vestido de lobo que un día nos prometió que no le temblaría la mano. Espero que su discurso no quede solo en palabras.
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