Cartes al Periódico
Error de universitarios José Luis Melgosa
Algunos estudiantes universitarios se han movilizado contra las reformas. Las movilizaciones han sido reducidas, pero han adquirido relevancia mediática porque los estudiantes ocuparon dependencias universitarias. Se equivocan, pues con el plan de Bolonia la universidad pública española escapará del siglo XIX de una vez y saldrá reforzada. Quienes de verdad van a sufrir con el proceso de armonización de la enseñanza superior son muchas universidades privadas porque para poder funcionar y ser competitivas tendrán que cumplir con unos requisitos que les será difícil conseguir.
Es extraño haber visto en estas movilizaciones a estudiantes de asociaciones de izquierdas. O les han desinformado o les están utilizando, o sencillamente quieren expresar su descontento pero no han encontrado ni el momento, ni el interlocutor, ni el canal.
Egoísmo Tomàs San Juan González
Respondo a la carta de S. M. S. Tiranía camuflada bajo una huelga estudiantil, publicada el 26 de noviembre, respecto de las huelgas universitarias de estos días. Tengo 36 años y estudié Filología Inglesa en la UB en la década de los años 90, y estos problemas de hoy ya los teníamos en mi época. Las tasas subían y los horarios hacían cada vez más difícil combinar los estudios con el trabajo. Las cosas se han ido degradando, pese a las protestas, hasta llegar al plan de Bolonia. La filosofía es clara: de derecho a la educación, nada; si uno quiere estudiar, que se lo pague.
Lo que deberían entender S. M. S. y quienes tampoco quieren participar en las huelgas, es que eso es egoísmo en extremo, ya que eso por lo que luchan sus compañeros es en beneficio de todos los estudiantes.
Solo el 6% David Boti Guimerà
El método de protesta contra el plan de Bolonia consistente en ocupar facultades de la universidad, como la de Ciencias de la Comunicación, no es el más acertado y legítimo. El desarrollo de esta acción afecta de forma directa a los derechos de todo el colectivo estudiantil --una gran mayoría--, que desea asistir a clase. Además, la decisión de ocupar dicha facultad, en la que yo estoy matriculado, no fue un proceso democrático. De un total de aproximadamente 2.500 alumnos, en la asamblea que decidió invadir las aulas participaron alrededor de 150, el 6% del total. Estamos de acuerdo en que hay que exigir un cambio profundo del sistema educativo español, pero en este caso las formas no acompañan.
Algunos estudiantes universitarios se han movilizado contra las reformas. Las movilizaciones han sido reducidas, pero han adquirido relevancia mediática porque los estudiantes ocuparon dependencias universitarias. Se equivocan, pues con el plan de Bolonia la universidad pública española escapará del siglo XIX de una vez y saldrá reforzada. Quienes de verdad van a sufrir con el proceso de armonización de la enseñanza superior son muchas universidades privadas porque para poder funcionar y ser competitivas tendrán que cumplir con unos requisitos que les será difícil conseguir.
Es extraño haber visto en estas movilizaciones a estudiantes de asociaciones de izquierdas. O les han desinformado o les están utilizando, o sencillamente quieren expresar su descontento pero no han encontrado ni el momento, ni el interlocutor, ni el canal.
Egoísmo Tomàs San Juan González
Respondo a la carta de S. M. S. Tiranía camuflada bajo una huelga estudiantil, publicada el 26 de noviembre, respecto de las huelgas universitarias de estos días. Tengo 36 años y estudié Filología Inglesa en la UB en la década de los años 90, y estos problemas de hoy ya los teníamos en mi época. Las tasas subían y los horarios hacían cada vez más difícil combinar los estudios con el trabajo. Las cosas se han ido degradando, pese a las protestas, hasta llegar al plan de Bolonia. La filosofía es clara: de derecho a la educación, nada; si uno quiere estudiar, que se lo pague.
Lo que deberían entender S. M. S. y quienes tampoco quieren participar en las huelgas, es que eso es egoísmo en extremo, ya que eso por lo que luchan sus compañeros es en beneficio de todos los estudiantes.
Solo el 6% David Boti Guimerà
El método de protesta contra el plan de Bolonia consistente en ocupar facultades de la universidad, como la de Ciencias de la Comunicación, no es el más acertado y legítimo. El desarrollo de esta acción afecta de forma directa a los derechos de todo el colectivo estudiantil --una gran mayoría--, que desea asistir a clase. Además, la decisión de ocupar dicha facultad, en la que yo estoy matriculado, no fue un proceso democrático. De un total de aproximadamente 2.500 alumnos, en la asamblea que decidió invadir las aulas participaron alrededor de 150, el 6% del total. Estamos de acuerdo en que hay que exigir un cambio profundo del sistema educativo español, pero en este caso las formas no acompañan.
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